Figurasdeaccion sale de su autoimpuesto silencio para hacerse eco de una noticia que, al menos para mi persona, es una pequeña tragedia. A pesar de que creo que aún no existe un anuncio oficial por parte de Wizard Entertainment, diversos sitios en internet han publicado que esta empresa ha decidido cesar la publicación de medios impresos, inclyendo sus dos revistas más importantes. Aparentemente, estas seran sustituidas a principios de febrero por una publicación on-line de nombre "Wizard World".
No soy fanático de la revista Wizard, apenas tendré un par de números, pero con la revista Toyfare es diferente. Mi primer acercamiento a las revistas de Wizard fue con la ya también desaparecida InQuest Magazine, una revista especializada en juegos de Rol y cartas, como Magic. De esta revista adquirí aproximadamente unos 20 ejemplares. La revista Toyfare la conocí hace casi diez años atrás, poco tiempo antes de comenzar a coleccionar figuras de acción. De hecho, esta fue una de las razones que me impulsó a embarcarme en un nuevo hobby. Al conocer la revista Toyfare me di cuenta que el hobby de coleccionismo de juguetes era algo serio, que contaba con revistas especializadas las cuales, entre otras cosas, incluía una completísima lista de precios. Allí descubrí que los juguetes de mi infancia que guardaba en una caja tenían algún valor, más allá del valor sentimental que me llevó a conservarlos.
Con la revista Toyfare crecí como coleccionista. Ella fue una compañera fiel que mes a mes me me impulsaba y me enseñaba cosas nuevas. Las últimas novedades del mercado, especiales gráficos de líneas completas, consejos para coleccionar, entrevistas a coleccionistas, y mucho más. La guía de precios, algunas veces en general y otras veces especializada, no tenían desperdicio. Y lo mejor de todo: el Twisted Toyfare Theater. Esta sección fue tan significativa para mí que fue la que me impulsó a coleccionar las figuras de Mego, ya que desaba fervientemente tener un Mego de Spiderman de 8", tal como aparecía en la mayoría de los episodios de esta divertida historieta. La serie animada Robot Chicken sencillamente le debe su vida a esta sección de la revista.
Fielmente, todos los meses adquiría mi revista, bien fuera en la desaparecida Kidsmania, en TecniCiencia Libros o en American Bookstore. Devoraba ávidamente todos y cada uno de los artículos, y durante varios años, no dejé pasar ni un sólo ejemplar. Incluso comencé a buscar los números atrasados que no tenía por haber salido antes de que yo la conociera. Recuerdo con especial cariño un número especial dedicado a los juguetes de los 80's con diversos "reviews" y una guía de precios especializada, cuyo uso más allá de proporcionar información "económica" fue el de servir como "checklist" de todas las líneas de juguetes que coleccionaba.
Pero si bien su muerte cae como un jarro de agua fría, era una muerte más que anunciada. Su decadencia comenzó hace ya un par de años atrás, cuando decidieron cambiar el formato de la revista. Poco a poco comenzó a cambiar, y se iba convirtiendo en otra cosa. Algunos cambios parecían lógicos, como el empezar a dar gran preponderancia a las líneas de juguetes nuevas. Pero en detrimento de relegar a las líneas "vintage" a un par de páginas por ejemplar.
Un factor que contribuyó en gran medida a su decadencia fue sin lugar a dudas el internet. ¿Para que pagar un alto precio por una publicación física si puedo leer lo mismo mucho antes, gratis en la red?. La gente de Wizard no entendió esto, y se empeñaba en especializarse en mostrar miles de fotos de las últimas novedades, cuando ya todo esto era noticia vieja en la red. Era muy raro que se mostrara algo en la revista que no hubiese aparecido antes on-line. En vez de enfocarse en artículos especializados y en guías de coleccinismo que no pudieran conseguirse en la internet, se fueron por el camino fácil de las novedades. Por otra parte, se eliminaron la mayoría de los chistes, que daban personalidad a la revista. Y para rematar, acortaron sus guías de precios, restringiéndolas a las líneas que eran novedad para el momento. Estas guías de precios cada vez estaban más desactualizadas y pocas veces reflejaban la realidad del mercado.
Pero lo peor de todo, fue que su extensión, en páginas, disminuía considerablemente. El último ejemplar que adquirí fue el de Diciembre de 2010, y no llegaba en número de páginas ni a la tercera parte de sus primeros números. Y su precio (al menos en bolívares) aumentaba de manera inversa.
La desaparición de la Toyfare va a dejar un vacío bastante grande entre los coleccionistas, pero al menos se agradece que haya llegado durante su decadencia y no en su etapa de mayor gloria.
Descansa en paz, querida amiga.
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